Domicilio… ¿social, fiscal o comercial?

Domicilio… ¿social, fiscal o comercial?

¿Sabes cuál es el tipo de domiciliación que necesitas para tu negocio? Te damos las claves para conocerlos

 

El comienzo de una empresa siempre es un proceso algo complicado. Aún más si desconocemos o confundimos ciertos conceptos básicos que darán inicio a nuestra actividad. Entre ellos, es muy común no encontrar la diferencia entre el domicilio social, el fiscal o el comercial.

Pues bien, según lo dispuesto en la Ley de Sociedades, el domicilio social será:

“El lugar en que se halle el centro de su efectiva administración y dirección, o en el que radique su principal establecimiento o explotación”.

Por tanto, la domiciliación social hace referencia a la dirección en la cual se realiza la actividad principal de la empresa. Este es un dato de dominio público, a través del registro mercantil. En el caso de que la actividad no se realice en ningún local concreto, podría situarse en el lugar donde se realicen las juntas de dirección.

Sin embargo, cuando definimos el término domicilio fiscal, tenemos que guiarnos por la Ley 48 de la Agencia Tributaria:

“El lugar de localización del obligado tributario en sus relaciones con la Administración tributaria y el que determina la adscripción a una oficina tributaria determinada”.

A todos los efectos, la domiciliación fiscal será necesaria para la Administración, ya que es el lugar donde se reciban las notificaciones de ésta. Se trata de un documento privado.

Al realizar la inscripción en el censo, mediante el modelo 036, elegiremos el domicilio fiscal, que puede ser:

–          Las empresas, tienen su domicilio donde resida la dirección y gestión de la actividad económica.

–          Los autónomos tendrán como domicilio fiscal su residencia principal.

Por otro lado, el domicilio comercial constituye una dirección utilizada por la empresa con objeto de atender a sus clientes. Ofrece una determinada imagen comercial, y no tiene que coincidir con los dos anteriores. Es habitual que empresas de una comunidad autónoma dispongan de un domicilio comercial en otra. Su objetivo es conseguir llegar a clientes de esta última. También para que microempresas o autónomos que comparten vivienda y oficina, utilicen un domicilio comercial diferente.

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